VACÍO DE COLORES


                     


 ¿Qué es el triángulo en mi vida? Bueno, técnicamente se podría decir que el triángulo no es más que una forma geométrica de tres lados. Sin embargo, este es un concepto tan complejo que se puede ver de distintas maneras en nuestra vida. El triángulo es un ciclo infinito de tres etapas que al acabar surge de nuevo para restablecerse. El triángulo es esa relación constante entre tres puntos. Esa balanza de aspectos que se relacionan unos con los otros, y deben coexistir para que sea estable. La vida está compuesta por miles de triángulos que cada vez van creciendo. La vida no es más que un conjunto de triángulos enlazados entre sí, contando múltiples historias que se desarrollan con el tiempo. Cómo la vida, el triángulo se compone de tres lados. Tres etapas que crean un todo a la vez que una nada. En la vida el triángulo principal es: el nacimiento, el crecimiento y la muerte. Un inicio, un desarrollo y un desenlace en el cual un sinfín de experiencias crean un producto de maravillas y aprendizajes que pasan de lo recto y estructurado, a convertirse en líneas curvas y libres. Así cómo en la ilusión, formas simétricas y ordenadas se convirtieron en un vacío de colores. Un vació que va creciendo y creciendo, al punto de crear algo totalmente irreconocible a lo original. Un simple triángulo. 

 

La vida se basa en los triángulos. Se basa en las diversas experiencias del ser humano qué lo hacen crecer como persona al punto de ser algo más que tres lados. Al juntarse, estas experiencias evolucionan hasta convertirse en un ser completo. El error, el aprendizaje y el corregimiento. Estos tres aspectos los vivimos cada día. Como seres humanos, los errores son parte de nuestra rutina diaria y constantemente buscamos la forma de no cometerlos. Primero, se comete el error. Un punto irreversible en el cual no consideramos todas las consecuencias. Después de esto viene el aprendizaje. En este se aprende esa equivocación y se hace un desarrollo hasta llegar a la parte de la acción. Ya aquí, se corrige la acción y crea un crecimiento en nosotros mismos. Al igual que un triángulo, los seres humanos pasamos por estas tres fases. Y estas son las que cada día nos van formando cómo personas al punto de crear un mundo completamente nuevo, convirtiéndonos en una figura con millones de lados. Convirtiéndonos en una ilusión óptica que va más allá de lo que percibimos con nuestros sentidos.  

 

Asimismo, el triángulo también puede representar la mitad de dos aspectos. La vida nos ha mostrado constantemente la existencia del concepto de los dos polos opuestos. Esas dos únicas opciones frente a una situación. Ese punto de extremos en el que no hay grises ni decimales. El amor y el odio. El blanco y negro. El Yin y el Yang. Esa balanza de dos bases que no se puede cambiar. Yo considero que el triángulo es una clara oposición a este concepto. El triángulo puede representar cómo en esos dos conceptos extremistas existe un punto medio. Lo neutral. Al romper con esta ideología, el triángulo nos muestra la existencia de un tercer aspecto (la punta) que no es ni lo uno ni lo otro. Una opción externa que sale de esos dos conceptos contradictorios. En cierto sentido podríamos decir que el triángulo se podría comprender como esa respuesta de la que nunca pensamos y esa salida diferente y creativa de una situación. Este punto medio entre dos perspectivas relacionadas que en conjunto crean una nueva oportunidad única 

 





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