Pero, desde los ojos de la exterioridad

 

PERO, DESDE LOS OJOS DE LA EXTERIORIDAD

Los ojos de la exterioridad en la interioridad. Un triángulo que muestra ángulos externos que se complementan con los internos. Lo cual no solo refleja la racionalidad, pero la integridad de cada quien. Los ojos de la sociedad puestos en un testigo, tal y como un foco dentro de una cámara de investigación. Las miradas expresando diferentes opiniones equiláteras, pero desiguales en su proporción. Los triángulos, que forman bandos en la sociedad, el lado “positivo”, “negativo” y supuestamente un “neutral”. El neutral equilibra y une, pero puede eliminar y transformar. Así como los triángulos en la ilusión óptica, comienzan solo siendo figuras independientes, terminan siendo indispensables uno para otro, evolucionados en las curvas inconstantes. Eso, es exactamente el resultado de los ojos de la exterioridad, que transforman, no para un bando ni un neutral, sino para una creación única.  

 

Esto se refleja en las criticas sociales que moldean a una persona. Nacimiento, transformación y final, tres etapas, tres lados, un triángulo.

Nacimiento, no quiere decir esencialmente un parto, significa un inicio, un comienzo en blanco, un triángulo abierto a la evolución y a encontrar su complemento.

Transformación, llena de críticas, ojos en uno, cambios, que al final moldean aquel papel en blanco, y termina con colores, descolorido, recto, curvo, o como cada mente desee interpretarlo.

Final, cierre, concreto, indeciso pero seguro de haber cumplido su trabajo y su transformación, satisfecho sin haber hecho todo, mas no hacer lo que pudo hacer, vívido, en su contraste, un renacimiento.  

 

¿Renacimiento? Si, absolutamente, se termina algo y comienza de nuevo en su estado diverso, especial. ¿Triangulo? Si, claramente, pero termina uno, y comienza otro completamente diferente al anterior. ¿Vida? termina un capítulo comienza otro, con arrepentimientos, celebraciones, felicidad, y tristeza, una combinación o separación. ¿Aceptación? porque, al fin y al cabo, los ojos de la exterioridad siempre estarán para cambiar en su totalidad una visión. Se intenta constantemente contar una historia, pero se termina escribiendo y volviendo a lo mismo cada singular vez, desde mis ojos, tus ojos, los de la exterioridad.  

 

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