LA MORAL DE CRISTAL


“El brazo del universo moral es largo, pero se dobla hacia la justicia.”   

-Martin Luther King 

 

La moral. Un grupo de principios, normas y creencias impuestas por la sociedad que definen lo que es correcto o incorrecto respecto al comportamiento cotidiano. Este conjunto de normas y valoraciones ha sido inculcado como parte de cada persona desde la niñez y desde entonces ha tenido un impacto constante en todas las decisiones que se toman cada día (Espínola, J.P, 2022.) No obstante, la moral es un sistema frágil y susceptible ante el uso y manipulación de las emociones de un individuo, al igual que a las exposiciones de diversas actitudes, llevando al ser humano a dudar de sus propios valores morales. A causa de esto, la moral de la persona se ve alterada al punto de que el cerebro toma decisiones independientemente si son decisiones moralmente correctas o incorrectas. De esta manera, este ensayo tiene como primer objetivo aclarar el concepto de la moral al lector. Seguidamente, este texto presentará la relación significativa de la moral con las emociones y cómo este se ve afectado por ellas. A fin de, convencer y mostrar al lector que la perspectiva moral del ser humano se fragmenta al estar expuesta a las diferentes emociones vistas en la cotidianidad. De igual manera, es pertinente demostrar que la perspectiva moral no es irrompible, ni estática por medio de múltiples dilemas y situaciones que pueden poner a prueba nuestro sentido moral respecto a las emociones. Finalizando, se presentarán distintos ejemplos y estudios realizados que sustenten la idea del texto.  

 

 

Primeramente, para entender de qué modo la emoción afecta la moral debemos comprender concretamente en que consiste el concepto de la moralidad. Según Lilén Gómez, profesora de filosofía en la universidad de Buenos Aires, Argentina, La moral es un, “Conjunto de códigos de conducta presentados por un grupo o una sociedad que definen el padrón correcto de comportamiento de un individuo.” Esto quiere decir, que la moral es más que todo una creencia y percepción dada por la sociedad misma que reconoce lo que es correcto o incorrecto respecto al comportamiento, el cual tiene como fin conservar el orden y crear una buena convivencia en la comunidad. Igualmente, la moral es el juicio que llevamos constantemente en nuestra cabeza que nos ayuda a identificar cuando una acción o situación va de acuerdo con el razonamiento ético y es moralmente correcto o incorrecto. Por consecuencia, nos hace ser capaces de reconocer si somos “buenas” o “malas” personas de acuerdo con las decisiones que tomamos.   

 

 

Ahora bien, la noción de la moral conlleva un factor muy importante. Este factor es la emoción. Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, podemos concretar que la moral consiste en un rango de creencias inculcadas, que nos llevan a saber si algo está bien o mal. Sin embargo, cuando el ser humano está expuesto a diferentes emociones este sistema se puede ver afectado. Cuando un sistema de creencias se ve cuestionado, esta causa un efecto de duda en las personas. Esto es exactamente lo que ocurre en el caso de lo moral. Al ser cuestionado por diversas situaciones o expuesto a diferentes emociones, este puede llegar a ser alterado y corrompido.  Así pues, las emociones pueden afectar las decisiones cotidianas de varias maneras. Cuando somos mayormente afectados por nuestro ámbito emocional, ya sea positiva o negativamente, esto crea una brecha en nuestra mente entre el actuar de acuerdo con el sentido moral o actuar en base a nuestras emociones. Esto sin importar si esa decisión es moralmente correcta. Por lo tanto, esto puede llegar a afectar todas las decisiones que tomemos día a día y puede llevarnos a hacer cosas que sobrepasan el ser racional y ético a actuar sin importar las consecuencias, o tomar decisiones que si van de acuerdo con lo que se considera correcto.  

 

 

Para sustentar, según el programa “Ethics Unwrapped” de la Universidad de Texas en Estados Unidos (2018), “Las emociones negativas que se dirigen hacia uno, como la culpabilidad, vergüenza o deshonra, motivan a que la gente actúe de manera ética. Las emociones negativas que se dirigen hacia el exterior buscan castigar o disciplinar. Por ejemplo, la gente dirige su enojo y asco a los que actúan de manera antiética. Emociones positivas como el agradecimiento o la admiración, que las personas pueden sentir cuando ven a otros actuar de manera ética o compasiva, puede producir comportamientos similares y hacer que la gente ayude a los demás. Las emociones causadas por ver el sufrimiento, como la simpatía o empatía, pueden llevar a la gente a que se comporte de manera ética hacia otros.” 

 

 

En concreto, en relación con la cita cuando uno es afectado negativamente por otra persona, nos llenamos de rabia, resentimiento y odio hacia esta. Estas fuertes emociones nos pueden llevar a reaccionar de manera inmoral y antiética. De manera que, podemos terminar tomando decisiones que sobrepasan lo racional y que van por encima de la vida de otras personas. Por consecuencia, nos dejamos llevar por nuestras emociones al punto en el que nuestra brújula moral se ve alterada y ya no consideramos las consecuencias que puede conllevar nuestra acción. Asimismo, esto también puede ocurrir en situaciones en las que somos afectados positivamente. Al estar expuestos a la extrema felicidad o al buen humor, nos dejamos llevar por nuestras emociones y no somos conscientes de las consecuencias a las que pueden llegar una decisión.  

 

 

Añadiendo a lo anterior, también podemos ver como algunas emociones pueden frenar actitudes inmorales en una persona y no solo ser la causante de estas. Al estar expuestos a emociones, como lo son la empatía o la solidaridad, podemos terminar actuado acorde a lo que está bien y correcto y nos puede llevar a ser más amables y generosos. De igual manera, esto también puede ocurrir cuando estamos pensando en tomar acciones antiéticas e inmorales, ya que en este momento podríamos tener sentimientos de culpa o arrepentimiento antes de realizar esta acción, que nos empujen a dejar este comportamiento y pensar de una manera más racional.   

 

 

Adicionalmente, en el show “Juegos Mentales” realizado por National Geographic (2001-2020) (Temporada 5, episodio 3) se menciona que, ante un comportamiento grosero, el cerebro humano tiende a dejar su sentido moral y actuar de una manera menos generosa y gentil hacia las otras personas. Esto lo podemos ver en el experimento realizado al final del episodio. Este experimento consistía en ver cómo ante diferentes actitudes, la gente podía tomar decisiones inmorales. En este experimento pusieron a una actriz en una cafetería para que actuara de mesera. Ya aquí, ella primero actuó de manera amable frente a sus clientes, después se portó de forma indiferente y grosera. Esto consistía en que ella proporcionara más del cambio necesario para ver si las personas devolvían el dinero dependiendo de su actitud hacia ellos. Como resultado, pudieron evidenciar que ante un entorno agradable la gente tomaba la decisión moral de devolver el dinero. Por el contrario, cuando ella se mostró desconsiderada frente a ellos, la gente tomó la decisión inmoral de quedarse con el dinero en forma de “venganza” por su trato recibido.   

 

 

Para continuar, uno de los ejemplos que podemos utilizar para demostrar como la moral puede ser afectada por la emoción, son los diferentes dilemas morales presentados durante la historia, que ponen a prueba el sistema moral humano. Uno de los ejemplos más famosos para demostrar el comportamiento moral ante las emociones, es el dilema del tranvía, presentado por primera vez por la filósofa Fhilipa Foot en el año 1967. Esta versión consiste en que un tranvía está avanzando sin frenos por un carril. En medio del carril hay cinco personas. Si el tren sigue avanzando este atropellará a las cinco personas y las matará. Al otro lado hay una desviación que enviará al tren por otro carril. Sin embargo, aquí también hay una persona. La persona tiene la opción de tirar de una palanca la cual, si es accionada, llevará al tren a la desviación, evitando matar a las cinco personas, pero acabando con la vida de otra. Cuando este dilema fue presentado ante la gente en múltiples estudios, el 90% respondió que accionarían la palanca. Esto, debido a que su sentido moral les indicaba que la vida de cinco personas valía más que la de una persona.  

 

 

No obstante, en otro experimento, cuando se les preguntó a los participantes qué harían si la persona en la desviación fuera un ser querido, estas personas empezaron a dudar de su decisión, ya que este afectó su brújula moral. Al cambiar el contexto del dilema, unas personas ya no consideraban el valor humano con el que contaban estas cinco personas y al estar usando a una persona con valor emocional para ellos en contra de sí mismos, dejaron su razonamiento moral de lado, y decidieron sacrificar la vida de cinco personas. Esto, con el fin de conservar aquello que es importante para ellos. Por otro lado, otras personas conservaron su sentido moral y, a pesar de que el amor por ese ser querido es muy fuerte, no podrían cargar con las vidas de esas cinco personas en su mente, por lo que se decidieron por la opción racional de sacrificar la vida de su ser querido por la de las otras personas, ya que estas valen más.   

 

 

A pesar de que esta situación es hipotética, podemos observar cómo al interferir con los sentimientos y los objetos de valor de una persona, el cerebro empieza a dudar de sus decisiones. Como resultado, esto nos lleva a respuestas que pueden ser tanto moralmente correctas, como incorrectas. Entre estas, por ejemplo, nuestra mente puede ignorar el sentido moral con el fin de salvar eso que consideran que tiene valor emocional (en este caso un ser querido) y toma la decisión de sacrificar 5 vidas incluso si es moralmente incorrecto. Por el otro lado, este puede continuar con esos principios y normas morales tomando la decisión de sacrificar la vida de esa persona con valor emocional, conservando la vida de las otras cinco personas. Esto nos lleva a entender que las emociones tienen un gran poder frente a nuestra moralidad, y cuando estas se ven afectadas podemos llegar a tomar decisiones que pueden valer la vida o la muerte sin importar las normas y principios morales inculcados por la sociedad.  

 

 

A manera de cierre, La moral del ser humano es constantemente afectada por las diversas emociones, las cuales crean un impacto en los comportamientos y actitudes habituales de una persona, así rompiendo con su propio sentido moral. Estas situaciones y factores pueden causar que esta persona actúe de manera inmoral y tome decisiones fuera de sus valores y principios. Igualmente, la puede llevar a actuar de una manera ética y razonable. De igual manera, el sistema moral se pude ver afectado por el mismo entorno y las actitudes a las que es expuesto, así como las emociones que este puede presentar. Por otra parte, en el día a día cada persona se puede encontrar con diversos dilemas morales que crean una brecha en el funcionamiento razonable de la persona y la lleva a cuestionarse su propia moralidad. Por ende, el sentido moral del ser humano es frágil y maleable ante la manipulación emocional y las diferentes emociones presentadas en la vida continua de una persona, siendo influido por estas al cabo de terminar tomando decisiones y acciones moralmente correctas o incorrectas.  






CORPUS DE FUENTES VÁLIDAS:  



Imagén: https://jorgeolalla.com/que-es-la-etica/

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Publicar un comentario